martes 16 diciembre, 2014

Cuida tu flor de Pascua para que dure todo el año

Todo un símbolo de la Navidad, la poinsetia o flor de Pascua es considerada un adorno navideño más. Aunque demos por sentado que nos va a durar poco, si sabes cómo cuidarla sobrevivirá sin problemas hasta el año que viene… y mucho más.

Aunque estemos acostumbrados a verla en maceta, en lugares de clima cálido la planta de Navidad llega a convertirse en un frondoso árbol. Si vives en una zona de heladas en invierno, tendrás que dejarla en el interior o asegurarte de cubrirla bien, ya que no resiste temperaturas de menos de 5 grados centígrados.

Considerada como la planta de la Navidad en el interior de las casas, recuerda que se trata de un ser vivo y no de un complemento decorativo. Basta con conocer los cuidados que necesita para que crezca sana y te sobreviva más allá de la Navidad. Aunque su hábitat más adecuado es el exterior, pueden cultivarse dentro y llegar a convertirse en un arbusto.

Al comprarla hay que tener mucho ojo. Lo primero que tienes que tener en cuenta es que es una especie a la que no le gustan nada los cambios de temperatura, así que, si tienes idea de ponerla en el interior, no la adquieras en un puesto o tienda en donde las tengan expuestas en la calle (o elige una que esté dentro del local). Por el contrario, si pretendes que decore tu jardín, hazte con un ejemplar que no se encuentre en un lugar cálido. Fíjate bien en una serie de cosas: si tiene muchas de sus flores amarillas abiertas, será más corto el periodo de vida de sus brácteas (las hojas de color). Echa un ojo al tronco, que debe estar firme en el sustrato; al tallo, que no debe estar dañado, y a las hojas, que no deben presentar manchas.

Una vez en casa no le debe faltar luz natural, pero no el sol directo; aléjala de la más mínima corriente de aire, proporciónale una temperatura constante y procura no colocarla en un ambiente muy seco, ya que necesita humedad. Por cierto, la calefacción le sienta fatal, así que, si en tu casa hace demasiado calor, pulveriza sus hojas (pero únicamente las verdes, no las brácteas).

El riego debe hacerse por inmersión, poniendo la maceta dentro de un cuenco o plato con agua a temperatura ambiente. Déjala así durante 15 minutos y retira luego el agua que haya quedado. Espera a que se seque un poco el sustrato antes de volver a regar, ya que el exceso de agua puede pudrir fácilmente sus raíces.

Si se le caen las hojas, puede deberse a distintos motivos: que se encuentre en un lugar poco luminoso, que esté expuesta a temperaturas muy altas o muy bajas, que el ambiente esté seco o que le afecte alguna corriente de aire. En cualquier caso, si ves que sus vistosas hojas de color se caen, no la des por perdida ni la tires: continúa dándole los mismos cuidados, para que la planta crezca sana y pueda reponer sus brácteas.